
A medida que pasa el tiempo y se avanza en la recuperación de la crisis global, emerge una simetría: así como la crisis fue sui generis, también lo está siendo la recuperación. Las noticias positivas se alternan con las negativas, problemas de corto plazo (como la estabilización de la demanda agregada) se mezclan con problemas de largo plazo (como la sustentabilidad de la deuda pública) y es difícil saber cuánto se rompió en la crisis y cuánto se arregló en lo que va de la recuperación. Hasta el momento, la lista de lo que no sabemos supera ampliamente a la de lo que sabemos. Sobre esta última, sin embargo, trata esta nota.

El panorama de la economía no muestra cambios cualitativos en relación a los meses previos; el nivel de actividad sigue evolucionando positivamente pero lo hace en un contexto de marcada incertidumbre, lo que genera dudas sobre la estabilidad del proceso. Como consecuencia, predominan los claroscuros: una combinación compleja de indicadores positivos y desalentadores que dificultan la toma de decisiones más allá del corto plazo.

La balanza comercial brasileña obtuvo en Junio un supervit de USD 2,3 mil millones con exportaciones de USD 17,1 mil millones e importaciones de USD 14,8 mil millones. Las exportaciones tuvieron un crecimiento del 18,2% en relación a junio del año pasado, con una variación acumulada en el año de 27,5%. Las importaciones registraron un aumento de 50,2% en el mes y acumulan un crecimiento del 45,1%.

En los últimos tiempos se comenzó a rediscutir la contribución de la minería al desarrollo. El debate se muestra intenso y extenso. El conflicto político-social que genera la explotación minera resulta, sin duda, uno de los aspectos más debatidos, siendo más intensa la discusión en aquellos países o regiones donde la minería se asienta en territorios densamente poblados.

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Generalmente los análisis de la evolución de la estructura de las exportaciones están basadas en clasificaciónes que agrupan los bienes de acuerdo con las características del proceso productivo. En el Mercosur, la Argentina divulga las estadísticas oficiales sobre el desempeño de las exportaciones agrupadas en productos primarios y en manufacturados según su origen: agrícola o industrial; en Brasil, según su agregación de valor (posición del producto en la cadena productiva): básicos, semimanufacturados y manufacturados; en Paraguay por principales productos y por capútulo y sección del Sistema Armonizado (SA) y en Uruguay, por la clasificación intetrnacional de industrias y por sección del SA.

Para muchos la llegada de la crisis internacional en el último trimestre de 2008 fue la derivación natural de una situación de desequilibrio mundial: los desbalances globales. Pronto quedó claro que esta crisis financiera era distinta a las del pasado reciente: el principal país deudor, Estados Unidos, en vez de experimentar un sudden stop sirvió como refugio para el vuelo a la calidad. En el resto de los deudores, en tanto, la situación fue bastante más “predecible”, con salida de capitales y presión para el ajuste del frente externo (V. FMI, 2010).

Por estos días se cumple un año de la asunción de Amado Boudou como Ministro de Economía. Si se ensaya un balance de su gestión, es posible marcar hechos positivos pero, en general, lo que predominan son los grises. El punto más débil es que el Ministerio no cumple acabadamente con su tarea básica: brindar pautas de corto y largo plazo para coordinar las decisiones del sector público y el privado de forma tal de asegurar la estabilidad macroeconómica y el crecimiento. Los instrumentos básicos de coordinación son las políticas y las instituciones (reglas de juego). En ausencia de un programa que presente políticas públicas consistentes y con cambios de reglas de juego frecuentes, es difícil para cualquier agente que deba tomar decisiones contestar una pregunta básica: ¿y ahora qué?

La evolución reciente de los indicadores del Tipo de Cambio Real (TCR) ha sido uno de los principales motivos de preocupación que han ocupado la agenda de discusión relacionada a los equilibrios macroeconómicos.

Diversos indicadores adelantados de la evolución de la actividad económica sugieren que se habría registrado un significativo crecimiento de la actividad en el comienzo del año. En lo que sigue se repasan algunos de estos indicadores.

El modelo económico del Paraguay se sustenta en las exportaciones de commodities agrícolas y en el comercio de reexportación. Este último, durante la década de los 90 y hasta el año 2000, ha tenido un peso importante, debido a que sus valores superaban ampliamente a los valores de las exportaciones genuinamente nacionales. Es recién a partir del año 2001, cuando las exportaciones de productos nacionales adquieren un comportamiento dinámico ascendente. De todas maneras, el comercio de reexportación sigue constituyendo una de las actividades más importantes de la economía nacional hasta el presente.